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El poder reparador de la siesta: Un hábito diario que favorece la salud y el bienestar

Zulmy Díaz

Zulmy Díaz

Directora Digital

La palabra «siesta» tiene sus raíces en el término latino sexta, ya que los romanos solían detenerse a comer y descansar en la sexta hora del día, marcando la mitad de las doce horas de luz. En Hispania, la siesta comenzaba a la 1:00 p.m. en Tarraco (hoy Tarragona) y a la 1:30 p.m. en Caesaraugusta (Zaragoza) durante el invierno, y a las 2:30 p.m. en Lucus Augusti (Lugo) en verano. Este periodo de descanso romano, conocido como «meridiatum», se tomaba después de cumplir con las obligaciones y comer.

La costumbre de hacer la siesta o echarse una siesta está profundamente arraigada en los países mediterráneos. La palabra «siesta» se ha adoptado en inglés para referirse al sueño al mediodía después del almuerzo, mientras que las siestas breves en otras horas del día se llaman «naps».

En la actualidad, la siesta es considerada beneficioso, pero su uso adecuado es clave. Aquí hay algunas pautas y consejos respaldados científicamente:

  1. Cuándo se recomienda y cuándo está contraindicada:

En el trabajo: Las siestas cortas se han aceptado como una estrategia de prevención contra la privación de sueño en trabajadores con horarios nocturnos y para abordar el desfase horario.

En el colegio: En general, los niños escolarizados de más de tres años no necesitan siestas, ya que pueden afectar el tiempo total de sueño y la calidad del descanso nocturno.

Durante la conducción: Hacer breves paradas y siestas al conducir es esencial para combatir la somnolencia y prevenir accidentes de tráfico.

  • Duración adecuada y momento oportuno:

Las siestas de menos de 20 minutos generan sueño superficial, mientras que si son más largas, pueden causar «inercia o borrachera de sueño».

El momento adecuado es a principios de la tarde, ya que el sueño se concilia rápidamente y es más eficiente.

Beneficios para la salud:

  •  Siestas cortas rutinarias reducen el riesgo de accidentes cardiovasculares en individuos sanos, pero siestas largas pueden aumentar el riesgo cardiovascular en personas mayores.

Efectos cognitivos: Siestas cortas mejoran la atención, la memoria, el control cognitivo, el razonamiento y la creatividad, al tiempo que ayudan a controlar el estrés.

  • Recomendaciones finales:

No luche contra el deseo de dormir la siesta si tiene sueño; puede beneficiar su estado físico y mental.

Busque un entorno agradable con niveles de ruido aceptables y una iluminación adecuada.

Evite hacer la siesta demasiado tarde, idealmente antes de las cinco de la tarde.

Establezca la siesta como un hábito regular de 10 a 30 minutos para obtener mayores beneficios para la salud

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